Pastor Tony Hancock

Edificando al pueblo de Dios... Para la gloria de Dios

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Envíenos sus preguntas acerca de la Biblia, la iglesia, la vida cristiana o cualquier otro tema aquí.  Incluya sus iniciales y su país de residencia.  Escogeremos algunas preguntas para contestar en este espacio para edificación del cuerpo de Cristo.

 

Puede leer las respuestas a preguntas anteriores usando los enlaces a la izquierda.

 


¿Hay una diferencia entre el Dios del Antiguo Testamento y Jesús?
 
Nos ha llegado la siguiente pregunta: Por un lado, Dios Padre pregona la compensación vengativa del ‘ojo por ojo’, mientras que por otro, Dios Hijo afirma lo contrario, es decir, no sólo NO tomarse venganza sino que derechamente amar al enemigo. Esta contradicción entre ambos mensajes se complica aún más cuando Jesús se hace testigo de su propia divinidad y afirma ser ‘uno’ con Dios.  ¿Hay una contradicción?
 
Respuesta:
 
La pregunta que usted plantea es una que muchos se han hecho, pero no es difícil de resolver. Para empezar, citamos Levítico 24:19-20: Y el que causare lesión en su prójimo, según hizo, así le sea hecho: rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente; según la lesión que haya hecho a otro, tal se hará a él.  Esta es la llamada "lex talionis", o ley de la retribución.  Ahora bien, notemos que este pasaje habla en términos judiciales. Esto es evidente al leer el contexto, donde Moisés, como líder del pueblo, está operando en el aspecto gubernamental (esto también se nota, por ejemplo, en el verso 22, donde dice "el mismo estatuto tendréis para el extranjero"; la palabra "estatuto" indica que se habla de leyes). De ninguna manera, entonces, se puede usar este pasaje para enseñar que cada persona debe vengarse de quienes le hacen daño. Todo lo contrario; indica la clase de castigo que el gobierno debe de aplicar cuando hay desobediencia, y efectivamente limita el poder del gobierno. El pasaje pone un principio sumamente importante, que es que el castigo corresponda al crimen. En países que no observan este principio, puede haber castigos que son mucho más grandes que el crimen; por ejemplo, que se le corte la mano al ladrón. Aquí, en cambio, claramente se dice - por ejemplo - que no se puede matar a la persona que roba o mata ganado. Es decir, el pasaje está limitando el poder gubernamental; de ninguna manera impone un principio de venganza personal.

Jesús llegó, entonces, para aclarar ciertos malentendidos que habían surgido acerca de la ley. Cuando él enseñó la ley del amor, no estaba enseñando algo nuevo; esto ya se encontraba en la ley.  Levítico 19:18 dice, No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová. Dentro de la sociedad había un principio de justicia arriba expuesto, aplicado por el gobierno; pero en el trato personal, la ley y el perdón tenían que regir. Sin embargo, la gente trastornó este mandato. Por esto, Jesús vino para corregir - NO el mandamiento, sino las malas interpretaciones. Por ejemplo, leemos en Mateo 5:43-44: Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen. Leamos con cuidado lo que dice Jesús. En primer lugar, él dice: "Oísteis que fue dicho". No corrige lo escrito, sino lo que la gente ha oído - es decir, las interpretaciones equivocadas. En segundo lugar, la ley NUNCA dice "aborrecerás a tu enemigo". Esta frase indica que la gente había malinterpretado la ley acerca de amar al prójimo. Habián pensado que sólo tenían que amar a los de su clase, pero que podían odiar a los demás. Es por esto que Jesús cuenta la parábola del buen samaritano, para contestar la pregunta: ¿Quién es mi prójimo? Él simplemente aclara la intención original del mandamiento "Amarás a tu prójimo": tu prójimo es la persona necesitada que tienes en frente.

Podemos comprender ahora, entonces, lo que Jesús dice en Mateo 5:38-42 - Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.  Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.  Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.  Estos comentarios acerca de la lex talionis no se deben de entender como una corrección de la ley, sino de la mala interpretación de la ley; la gente había tomado una ley que tenía que ver con la forma de gobierno en Israel y la había aplicado a la vida privada, una aplicación incorrecta.

De hecho, cuando leemos el sermón del monte (Mateo 5-7), notamos que Jesús se presenta como alguien con autoridad única para interpretar y aclarar la intención original de la ley. ¿Quién puede aclarar la intención original de una obra literaria? Sólo el autor lo puede hacer.

Cuando leemos con cuidado tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, descubrimos a un Dios de justicia y de misericordia, y ambas cualidades se reflejan en ambos testamentos. Jesús, el que predicó el amor, también es el que dijo: Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. (Lucas 13:3) Jesús habló más acerca del infierno que del cielo. Al mismo tiempo, el Dios del Antiguo Testamento no es sólo un Dios de juicio, sino de amor y de misericordia; por ejemplo, perdonó a Nínive cuando esta ciudad se arrepintió (Jonás 3:10). Si leemos con cuidado, descubrimos que no hay ningún conflicto entre el Antiguo Testamento, sino que Dios es el mismo - y Jesús lo refleja perfectamente.
El salario pastoral
 
F. nos ha hecho la siguiente pregunta: ¿Debe el pastor de recibir salario por su trabajo?
 
Respuesta:
 
Han surgido varios grupos que enseñan que el pastor o trabajador de tiempo completo no debe de recibir ningún salario.  Sin embargo, la Biblia misma es muy clara en cuanto al salario del pastor. Cuando Jesús envió a sus discípulos a predicar, les dijo que no llevaran nada consigo, porque el trabajador es digno de su salario (Lucas 10:7 y Mateo 10:10). Jesús mismo vivía sostenido por las ofrendas de otros (Lucas 8:1-3). Este mismo principio se repite vez tras vez en el Nuevo Testamento. Pablo declaró en 1 Corintios 9:14: Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. Si leemos el contexto de este verso, queda claro que él se refiere aquí al sostén económico. Igualmente, en Gálatas 6:6 dice: El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye. La tarea principal del pastor es enseñar al pueblo, y aquí queda claro que la congregación tiene la responsabilidad de compartir toda cosa buena con su pastor. También se puede considerar 1 Timoteo 5:17-18, donde la palabra "honor" también tiene el significado "salario".

Queda claro, entonces, que las congregaciones bíblicas tienen la responsabilidad de apoyar económicamente a su pastor. Aquí debemos de agregar algunas observaciones. En primer lugar, la perspectiva bíblica no es que el pastor es un trabajador como cualquier otro, que simplemente escoge el ministerio entre muchas otras alternativas para su carrera. El ministerio es un llamado, y el sostén económico de la iglesia permite al pastor responder plenamente al llamado y dedicarse a cumplirlo. No es un trabajo común y corriente, ni es el pastor simplemente un empleado de la iglesia. El llamado es primero. La segunda cosa es que el ministerio no es para enriquecerse. 1 Pedro 5:2 lo aclara; note que el verso no dice que el pastor o anciano no debe de recibir dinero, sino que no debe ser avaro o trabajar motivado por las riquezas. Un principio útil es que el pastor debe de vivir más o menos al nivel de su congregación, o de las personas dentro de su congregación que tienen su mismo nivel de preparación académica. Si la congregación le paga menos al pastor de lo que gana el miembro promedio (suponiendo una congregación de suficiente tamaño), los miembros no están compartiendo con su pastor como lo enseña Gálatas 6:6. En cambio, si él gana mucho más que la congregación, el pastor corre el peligro de convertir el ministerio en una forma de enriquecimiento personal y ser un asalariado. Dicho sea de paso que, cuando Jesús habla del asalariado (Juan 10:12-13) no se dirige al sostén de la persona (recuerde que él mismo fue sostenido por otros), sino de la motivación de la persona. El asalariado que Jesús menciona es la persona que ministra motivado por el dinero, no por el llamado.  También debemos de mencionar que hay muchos pastores cuyas congregaciones son incapaces de sostenerlos, y que tienen que trabajar secularmente para sostener a sus familias.  Esto es digno de respeto, y el apóstol Pablo hizo lo mismo cuando le era necesario.  Sin embargo, la meta de cada congregación deberá ser sostener adecuadamente a su pastor, para que él se pueda dedicar de lleno a su servicio al Señor.