Pastor Tony Hancock

Edificando al pueblo de Dios... Para la gloria de Dios
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¿Puedo jugar a la lotería?
 
J.G. nos envía desde Argentina la siguiente pregunta: ¿Es bíblico jugar la loteria?
 
Respuesta:
 
Buscamos en vano un versículo bíblico que mencione la lotería por nombre, pero sí podemos encontrar varios principios bíblicos que nos llevan a la conclusion de que la lotería no es para creyentes.
 
En primer lugar, la lotería nos atrae con el deseo de conseguir grandes riquezas.  La Biblia nos enseña que las riquezas no son malas en sí, pero que pueden ser dañinas y peligrosas.  Encontramos en Proverbios: Dos cosas te he demandado; no me las niegues antes que muera: vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; no me des pobreza ni riquezas; mantenme del pan necesario; no sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios.  (Proverbios 30:7-9 RV)  Aquí vemos que el balance bíblico es tener lo suficiente, ni carencia ni demasia.  Jugar lotería, sin embargo, nos lleva a soñar con ganarnos grandes cantidades de dinero, ser ricos en un instante - y ya no tener que depender de Dios.
 
Esto nos lleva al siguiente problema.  Leemos en Proverbios 20:21: Los bienes que se adquieren de prisa al principio, no serán al final bendecidos.  La lotería nos lleva a desear precisamente esta clase de bienes, bienes adquiridos de prisa.  El propósito de Dios es que tengamos bienes por medio del trabajo y el ahorro; estos bienes son bendecidos.  Si trabajamos con las fuerzas que Dios nos da, gastamos con prudencia, ahorramos y diezmamos, Dios nos bendecirá.  Lo que se recibe de repente y sin trabajo, en cambio, no es bendecido.  Se pueden ver muchos ejemplos de esto; grandes números de ganadores de lotería se han encontrado en la bancarrota después de poco tiempo.  El dinero sin esfuerzo no es bendecido.
 
Finalmente, la lotería nos lleva a gastar nuestro dinero sin provecho.  De la forma en que funcionan las loterías, siempre tiene que salir una ganancia para quien pone la lotería.  Esto significa que la probabilidad de recibir algo a cambio de nuestra "inversión" es baja.  Sería mucho mejor invertir ese dinero en algo provechoso que gastarlo en la simple posibilidad de recibir algo a cambio.
 
Vemos, entonces, que jugar la lotería no es parte del uso bendecido y provechoso del dinero que debe de caracterizar al creyente.